Hablábamos en otro post de los recuerdos que desencadena un olor, hoy os hablaré de lo que me remueve la mente algún sonido.
Antes tengo que aclarar que pertenezco a la denostada clase de los hijos únicos. Y digo denostada y me quedo corto, por que te dicen "hijo único" y automáticamente tienes que ser consentido, estúpido, creído y algo me quedará en el tintero.
La triste realidad es que normalmente, el hijo único lleva la penosa carga de ser el "representante del orgullo familiar" y , como en mi caso, al no poder tener mas hijos mi madre, me era vedada cualquier actividad juzgada como "peligrosa".
Todo ello me acarreó que para "hacerme un hombre" según la expresión acuñada, me enviaron seis años y dos veranos al internado mas duro de España. Todo empezó con que un primo mío, que no marchaba bien en los estudios, lo mandaron a ese internado, y como el pobre hombre quedó aterrorizado, estudiaba como Einstein, sacando el curso con nota.
En definitiva, que para no hacerme el típico hijo único, mis queridos padres no tuvieron mejor idea de enviarme a aquel manicomio.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


0 Memoriosos:
Publicar un comentario