A veces no me doy cuenta de que las personas tienen un diferente manejo de sus caudales emotivos, y me asombro si alguien no se acuerda del Italpark. Para los argentinos mayores de 30 años, olvidarse del Italpark es como olvidarse también de que existió el Capitán Pi
luso. Ambos recuerdos, se pueden unir por la tragedia, pero ese es otro tema. Fui una sola vez al italpark, cuando tenía 12 años. Los juegos eran muy violentos, pero a uno no le importaba. Con salud e inconsciencia uno compraba los tickets, los cospeles y los vales para darse un chapuzón de adrenalina. Todavía conservo un relámpago de sensaci
ones subida al plato del Samba, los gritos multitudinarios del oscurísimo "Tren Fantasma", y las terribles colisiones frontales de los Autitos Chocadores.
Fue cerrado a causa de una desgracia y por la dejadez de la empresa que debía aportar el mantenimiento. Pero aquel Buenos Aires de los años 70 y 80, no habría sido Buenos Aires si faltaba el Italpark.

El Italpark
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)


2 Memoriosos:
Por aquellos tiempos, uno de los paseos juveniles más interesantes.
¡Si! había un juego que te licuaba la sangre... justamente en el que falleció aquella persona. Yo me acuerdo haber ido a ese juego con unos 14 o 15 años de edad con mi grupo de adolescentes. Me subía con el que luego fue mi mejor amigo y noviecito a escondidas. ¡Qué tiempos!... se me escapa un lagrimón...
Publicar un comentario