Pelopincho y Cachirula

En la revista Anteojito aparecía una tirita al costado de las recetas de Blanca Cotta, que se llamaba "Pelopincho y Cachirula". El autor era Fola (Geoffrey Foladori), un dibujante anglo-uruguayo que me apasionaba. Recuerdo las siestas de verano, con absoluto silencio y el sol achicharrante, hurgar trastos en un garage del abuelo, buscando revistas de todas las épocas, y leerme con placer los episodios de esta pareja de niños-adultos que casi siempre terminaban completamente enyesados o con la casa incendiada. No se sabe si eran novios o primos, o amigos. Ni tampoco se les puede calcular la edad, ya que tenían juguetes infantiles, pero también se ocupaban de administrar el hogar. A Cachirula se la veía con la plancha en ristre o cocinando enormes tortas de cumpleaños, y a Pelopincho se lo podía ver tanto jugando en columpios como conduciendo largos coches. Ambos vestían ropa de adultos por la mitad, por ejemplo corbata de moño pero pantalones cortos, o sombreros con plumas de dama antigua, pero vestidito de niña... Una particularidad curiosa: Yo les contaba las veces que aparecían en cada cuadro con una sonrisita, ya que se les resaltaba un sólo pómulo y les daba un aspecto muy simpático. En un total de doce cuadritos por tira, he llegado a contar hasta doce sonrisitas en un solo episodio...

1 Memoriosos:

jovialiste dijo...

La lectura de historietas le permite al infante carente de experiencias conocer estructuras y modos de convivencia existentes en la sociedad.