La tirita de Blondie y Dagwood, que en Argentina se llamó igual, pero Dagwood se bautizó "Toribio", era la que yo buscaba en las horas de siesta en lunas cajas de revistas viejas que se guardaban en casa no sé para qué. Hoy quisiera tenerlas y haberlas conservado.
Los argumentos sociales y de familia eran tan simples -pero a la vez tan nuevos para mí, que no conocía nada de los intereses familiares norteamericanos- que uno lo leía en 15 segundos sin tener demasiado marco reflexivo posterior. Era mirarlos por el placer de ver los dibujitos, tan simpáticos, y seguir sus historias con el interés de la cotilla que ya en la época tierna se empieza a larvar.
El último Blondie que leí, fue un episodio en que Toribio recuerda que no había sacado la basura, y se levanta de noche a sacar la basura. Mientras coloca el tarro de residuos en esos jardincitos de frente que los yankees tienen en los barrios de residencia, ve que su vecino, tras la cerca, también esta levantado a esas horas. Se pregunta qué estará haciendo Mr. Nosecuantos a medianoche. Se acerca y ve que el Mister está con un largavistas mirando al cielo. En el cuadrito final aparece dibujado entre las estrellas un plato volador, y ante los gestos de estupor de Dagwood, termina la tirita con un continuará, que yo -qué lástima- nunca continué...


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