Los Reyes Magos

Cuando era pequeño, me fascinaban los Reyes Magos, no sólo por la historia preciosa de unos magos caldeos que, prevenidos por las señales en el cielo, van a conocer a un rey recién nacido, si no por la maravillosa ilusión que despierta acá en España, en la mente de los niños. Y, como siempre me há gustado disfrazarme, me decidí a ser "Rey Mago".
Al principio iba yo solo, por la calle, vestido con traje de alquiler, repartiendo caramelos, la primera noche con un poco de verguenza, pero a medida de que pasaban los minutos mas y mas envalentonado, "vistiendo el cargo", haciendo que la magia de esa noche operase en mi y ya no fuese un simple mortal, si nó verdaderamente, "Gaspar", con mi barba pelirroja natural de aquellos pocos años.
El tema fue creciendo año tras año, arrastré a amigos que compartían mi cariño por la fiesta, en un principio, además de ir por la calle, íbamos a casas de amigos. Para rematar la fiesta, acabábamos en un restaurante, cenando vestidos de Reyes, y asombrando a los conocidos, llamándolos por sus nombres de pila, dejándolos haciendo cábalas de quiénes seríamos.

Ibamos vestidos como Celia Gámez, corona ó turbante, maquillados, con pelucas de pelo natural, enjoyados como maharajás de Kampurtala, con telas preciosas. Embobábamos a los niños, que con su candor, nos emocionaban hasta que se nos saltaban las lágrimas.

Las madres nos querían, los padres nos respetaban, las abuelas nos "idolatraban", y hemos hablado en nombre de mamás que estaban en los cielos y aconsejaban a través nuestra a sus hijos queridos, como de papás delincuentes que estaban en la cárcel.

Fué una época querida, llena de anécdotas, con interminables horas hablando con niños que se nos hacían hasta pis en el "colo" de la emoción, con padres que nos reclamaban a todas horas, primero para sus casas, luego para su comunidad de vecinos, al final para colegios enteros.

Me queda la sonrisa agradecida del cariño, la ternura, la ilusión de unos niños, de mirada inocente, que me pagaron sobradamente las molestias de un maquillaje y un disfraz incómodo.
Animo desde aqui a que nó se pierda esta fiesta de la ilusión, la mirada atónita, la imaginación de un niño tiene que ser alimentada, es lo mejor de este mundo.

0 Memoriosos: